Residencia… II parte
Nos quedamos en la pizza, ¿no? Vale, ese día todo el mundo fue muy majo. Nos fuimos a camita pronto… Comienzo del lunes, me levanté a las 7 para hacer todo lo que tenía que hacer antes de irme a filología por lo del curso de latín. Salí a las 12 y llegué a la residencia a las 12:30, subí a hablar con Carlota para ver si me acompañaba a la facultad de Historia, cuando volvimos tuve un pequeño descanso y luego fuimos a comer… Había segundo plato, así que tuve alternativa al brócoli. Después las veteranas nos “convocaron” para avisarnos de que empezaban las novatadas, nos mandaron hacer dos carteles con cartulinas rojas para colgárnoslos, uno que va por delante pone: “novata, nombre, carrera, piso” y por detrás una enorme “L” en blanco y les enseñaron unas coreografías para canciones ridículas. Y digo les porque a mí me dejaron marcharme ¡Tenía mis primeras clases! Total que ya me fui agobiada a Historia. Allí conocí a una niña de pelo rojo teñido y me acoplé. XD Luego fui por allí saludando a todas las chicas que había porque eran pocas. XD Tuve… Hª Política que fue más o menos como “Hola, soy fulano y sustituyo a mengano, básicamente quiero que debatamos en las clases”. Hª social y económica que me gustó a pesar de las quejas de algunos porque nos puso “deberes” el primer día. En Hª Medieval… No habló mucho. Y Prehistoria que me encantó. ^^ Cuando salí de allí sólo podía pensar en “queda nada para cenar y no me sé las coreografías, ni tengo los carteles hechos”. Total corrí a hacerlo, cuando acabé cenamos, nos llamaron otra vez las veteranas porque íbamos a “salir”. En fin, nos pasearon con los cartelitos y cantamos a gritos de todo, los que hayan pasado por alguna residencia de Santiago porque básicamente son todos iguales. =)
A modo ilustrativo lo mejor que hemos cantado es “¡Qué buenas son las señoras veteranas, qué buenas son que nos llevan de excursión! ¡EH!” A mí me agobió un montón ese día porque fue un no parar pero pensé “Nati, mañana será otro día”. Bueno, sí, pero eso no garantiza que no sea igual. Fue muy parecido salvo que esta vez “tuve un hijo”, un huevo pintado para entendernos, después de comer: Para por la noche querían una cunita y una ficha con todos los datos de nuestro hijo y para el día siguiente una nana inventada. De ahí salí disparada a clase: La única nueva clase fue Hª Antigua, a esta clase asistió un montón de gente de otros cursos que habían suspendido y oí cosas como… “Suspendí en primero, me matriculé en tercero y volví a suspender y ahora estoy en quinto y tengo que hacerla YA”. Pero creo que pensaban que daba clase otro profe porque cuando vieron al que entró hasta se alegraron… Creo que eso es una buena señal. Aunque la verdad es que a mí el profe no me parecía como para tanta alegría.
Cuando salí era de noche, llegué a la resi con el pensamiento que tenía desde ayer por la noche y cuando me encontré con la primera veterana (alguien había matado a su hijo) dije: “Quiero dejar las novatadas.” Esa es la gran ventaja de mi residencia, no son obligatorias y si dices eso nadie te da latigazos, ni nada por el estilo, aunque tiene desventajas como perderte lo que hacen tus compañeras… En cuanto lo dije, me miraron con una cara de pena como “Pobrecita, ¿Qué le hemos hecho que la chica está a punto de llorar?”
2 Comments so far
Leave a reply


¡Por fin entiendo lo de tu hijo! Bueno, las novatadas que cuentan son muy curiosas, y hasta graciosas. En mis tiempos los “cerebritos” no pasaban del betún y las bromas pesadas…
pobre….yo me quedaría todo el día en la facultad solo para evitar hacer ese tipo de cosas xDDD

me alegro de que haya alternativa al brócoli
besissss