Archive for Marzo, 2008

Así las educan…

Esto se lo dejo a los que tienen niñas pequeñas. Pero bueno, como parece que hay que aceptar ciertas cosas, mejor cuanto antes ¿No? Total, ¿Para qué tener infancia?

Hace un mes al New York Times le llamaba la atención un sitio en el que hacían la manicuras y pedicuras a niñas de menos de 10 años mientras le daban revistas de corazón y Cosmos sin alcohol en copas de cóctel. Con ese pretexto el artículo también habla de una cadena que el año pasado dio casi 1 millón de cambios de look a niñas, la mayoría para parecerse a Hannah Montana, y de estadísticas que dicen que el 55% de las niñas en Estados Unidos entre 6 y 9 años utilizan gloss o barra de labios habitualmente.

También se fijaron en que Nair sacaba un nuevo producto para niñas de 10 a 15 años. Nair es la típica crema para depilarse que te pones un rato y luego se quita con agua. El anuncio dice “Soy una ciudadana del mundo. Una soñadora. Soy guay. Desde luego no voy a permitir tener pelos saliéndome de las piernas.”

Es como decirles, no vales nada por ti misma mientras no te hayas comprado esta crema… A niñas de 10 años.

Sangrante es lo que se cuenta en este artículo de una revista de Philadelphia el primer párrafo empieza poniéndose en el lugar de una esteticista a la que le llevaron una niña de 8 años y que no sabía que hacer con ella. Tenía que hacerle las cejas “arqueadas” como las de “una supermodelo” según la madre. Después la madre quería que le hicieran la depilación de la zona del bikini a la niña… Los esteticistas no se negaron pero obviamente, con 8 años, no encontraron nada que depilar.

La misma esteticista le habla a la periodista de dos niñas de nueve y diez años que trajo su madre para una sesión de microdermoabrasión. La microdermoabrasión es un tratamiento de belleza que elimina las células muertas de la cara para “revelar una resplandeciente y más joven piel”… Tal vez la madre las prefería cuando tenían tres años. También se puede leer como decoloran el pelo de niñas de 6 años o se lo alisan con productos químicos no muy recomendables y depilan de pies a cabeza a niñas de 12.

Y ahora decimos “Estos americanos…” pero no tardará en pasar aquí, seguramente ya está pasando, pero la revista o el periódico de turno aun no ha puesto el grito en el cielo.

“Los padres hacen cosas sin sentido con la mejor intención. No me importa como se diga, si permites esto con tu hija, la estás hiper-sexualizando. Una cosa es tenerla en casa jugando con maquillaje dentro de la burbuja de la familia y otra es cuando pasa a otro contexto, estás quitando todo lo que tiene de juego y creando a una consumidora, y francamente, corres el riesgo de tener a otra persona que siente que no es lo bastante buena a no ser que se compre algo.”
- Rosalind Wiseman (“Queen Bees and Wannabes”)


A mí sinceramente lo que no me gusta es que en lugar de estarse preocupando por cualquier otra cosa, desde pequeñas –a esta edad en la que no puedes decidir por ti mismo- se les meta en la cabeza que lo más importante es estar guapa y que la única forma de hacerlo son 2 horas en un salón de belleza; y solucionarlo no me parece fácil porque yo opino que los niños asumen más los hechos que las palabras. No importa que luego le digas “Vaaaale… Te llevo a hacer X pero te das cuenta de que no es lo más importante ¿Verdad?” si luego ve y siente que realmente lo que se valora es eso. Tampoco me parece bien que se utilicen este tipo de cosas como motivación a lo “Te pago una operación de cirugía estética si sacas la E.S.O.” como si lo vital fuera la operación.

Espero no tener nunca una niña porque no le deseo este mundo…

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Cosas frikis: Donkey Kong

El primer juego que tuve de GameBoy fue Donkey Kong, de hecho, fue el único que durante por mucho tiempo. Me lo trajo Papá Noel con la clásica Nintendo enooorme en blanco y negro. Creo que fue mi primer contacto con el “mundo friki” por eso para hablar de cosas frikis que mejor que empezar hablando de este juego. Pero no del que me regalaron a mí sino del primerísimo.

En el juego original de 1981 aparece un personaje llamado Jumpman, era carpintero de profesión, según su creador “un tipo divertido y relajado”, pero no debía ser tan majete porque maltrataba a su pobre mascota: Un mono enorme llamado Donkey Kong. Este, que daba nombre al juego, acababa por cansarse de su dueño y como venganza raptaba a la novia de Jumpman (pista: una vestida de rosa…) a quién el jugador poniéndose en su lugar debía rescatar.

Fue uno de los primeros juegos de plataformas y también uno de los primeros con una historia completa, introduciendo las típicas escenas que te la relatan y por lo tanto no puedes hacer nada en ellas (aunque tenía sólo dos).

El presidente de Nintendo en los ochenta tras el fracaso de “Radar Scope” el juego con el que pretendían triunfar en el mercado norteamericano llamó a un joven trabajador de la empresa, Shigeru Miyamoto, para ver que podían hacer a partir de este juego. En aquel momento Nintendo tenía los derechos de “Popeye”, pero prefirieron crear nuevos personajes que más tarde pudieran comercializar y usar en varios juegos. Miyamoto se inspiró en Popeye para crear el triángulo gorila/jumpman/chica, además de en “La Bella y la Bestia” y “King Kong”.

Lo más importante era ir a por el mercado americano, razón por la que el juego debía tener un nombre inglés. Miyamoto le puso el nombre del mono porque era (siempre según él) “el personaje con más fuerza”. El significado de su nombre… Bueno, es bastante discutido.

Cuando lo tuvieron todo listo, sabían que habían creado algo grande. Se lo enviaron al director de operaciones de Nintendo en Estados Unidos para que lo probaran allí, a él le gustó pero los distribuidores no estaban muy contentos. Bautizaron a los otros personajes con nombres más comerciales: Mario para el chico, Pauline para la chica. ¿Os suenan? Sí, el Mario de toda la vida con su princesita.

Se comercializó en Julio del 81. El juego se mantuvo entre los más vendidos durante dos años, dando unas ganancias de 280 millones de dólares a Nintendo y haciendo millonarios a los escépticos distribuidores americanos.

Después habría varias secuelas, entre ellas mi primer juego “Donkey Kong Land” (1995).

Y aquí lo dejo. Lo de cómo Mario pasó de ser carpintero a fontanero… ¡Ah! Esa es otra historia…

P.D. (Se hizo una serie en 3D de Donkey Kong que sé que aquí pudimos ver en algún canal a mediodía, sabría exactamente cual si buscase en las cintas VHS que hay por mi casa pero me da bastante pereza… :D)

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Un twit-post de aviso…

Porque el que avisa no es traidor…

Voy a hacer una sección de errores ortográficos de los blogs de los barrios con capturas. XD

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¿Hablo de Historia?

Me estoy rayando… ¿Me quedo con el blog de historia en blogger o hablo de historia en este blog? Si hablase de Historia o cosas relacionadas con ella en este blog –además de lo que suelo hablar habitualmente que es… de mí misma-, podría comentar las noticias que me parecen más interesantes y guardarme las otras en del.icio.us ahora que le doy uso.

¿Que me decís? ¿Hablo de Historia?

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Santiago vs. Coruña

En realidad, no tengo nada en contra de Santiago. Es más, hay ciertos aspectos que me gustan mucho como por ejemplo: La gente.

La gente de aquí no es como la de A Coruña. Considero a Santiago un pueblo, pero creo que aunque la gente de A Coruña tiene ese aire de ser más que el resto de los seres vivientes se comportan más como “pueblerinos” que los que lo son. Piensan que A Coruña es inmensa, como aquel que vive en un valle y no se pregunta si habrá algo después de las montañas (de cualquier forma si lo hay, seguramente sea territorio hostil), cuando en realidad la mayor parte de las cosas están como muchísimo a una horita andando o a nada en bus.

Uno le dice a alguien de la Ciudad Vieja que tiene que ir a los Rosales y lo flipa. ¡Uh! “Cruzar toda la ciudad.”

Me encanta como aún hay gente que cree que pasar los cantones es salir de la ciudad. O los que se creen los bulos sobre los barrios… Algunos piensan que los Rosales es un monte lleno de yonkis, otros que no puedes pasear sólo por Monte Alto y sobrevivir…

¿Es o no es de paletos perdidos?

De ahí viene lo de que siempre estemos atascados. ¡La gente va a todas partes en coche!

Por otro lado, la gente es hiper-cotilla y lo sabe todo de la familia tal porque su padre/madre/tío/abuela era no sé qué. Esa gente (familias) de toda la vida. Las señoras se pasan el día a lo “Mira como va fulano”, “Me dijeron que la nuera de fulana es una pelandrusca”, etc., etc.

Como lo odio… Odio a esos que van de cosmopolitas y en realidad no han salido de esta ciudad en la vida, lo peor es que en vez de cerrar la bocaza para que no se evidencie más hablan de todo y de todos.

Hay gente que ve cierto encanto en todo esto. Alegan que en las ciudades grandes te puedes morir en la acera sin que nadie te mire… ¡Já! Seguro que en Coruña se paran a ayudarte.

La gente que intenta aparentar también me pone mala.

De Santiago no me puedo quejar en ese aspecto, nadie que he conocido se ha comportado como un imbécil que es más de lo que puedo decir de muchos años en mi ciudad. Incluso los que he conocido que no son de Santiago. Alguna broma sobre turcos me ha caído pero ha tenido gracia.

A Coruña tiene cosas buenas. De hecho bastantes, pero no estoy en el humor adecuado para buscarlas. ¿Tal vez en otro post?

El problema que tengo con Santiago es que no me acostumbro a ella. Es inexplicable pero cuando estoy aquí soy incapaz de dormir. (Y no me refiero a que salga por ahí toda la noche.)

Aunque de día me gustan las calles pequeñitas del centro, me gusta mirar la catedral cuando paso por el Obradoiro, me gusta en general el aspecto medieval…

Me gusta la sensación de que la gente no te juzga de la misma manera que en A Coruña.

Lo único que no me gusta la gente que pide en el centro porque son bastante agresivos. Poco menos que te persiguen. No sé si ya lo he comentado en el blog pero incluso hay algunos que se ponen cerca de los cajeros y sé de varios a los que les han intentado quitar la cartera de las manos.

El ambiente en la universidad tampoco me entusiasma. Lo siento, vengo de donde vengo y en A Coruña pocos hablan gallego. Para algunos es una paletada, yo he empezado a pensar que el verdaderos problema de estas personas es que no saben hablarlo y se sienten tan ridículas intentándolo que han decidido dejarlo para otros.

De estar en un sitio así, he pasado a estar en un sitio en el que la mayoría de la gente se dirige a ti en gallego y el mío está un poco oxidado. A ver… Obviamente lo entiendo y puedo hablarlo pero yo digo “¡Qué asco!” no “Qué noxo!”, digo “desnudo” no “espido”, etc.

Sobre todo noto que estoy oxidada en la universidad donde hay mucho prolusista que no sabes si realmente es que tu gallego es tan penoso o es que ellos se lo están inventando. Hay mucho profe que utiliza palabras más “enxebres” pero luego falla en muchas cosas que a mí me enseñaron de gramática. Pero ya no sé que creer ¿Me equivoco yo o ellos?

Supongo que es culpa de las reglas. No hacen más que cambiarlas y yo ahora mismo las desconozco totalmente. Cuando era pequeñita (incluso más que ahora) poníamos signos de interrogación/exclamación al principio y al final y ahora resulta que somos como los ingleses… Iso xa non se fai! Además la ortografía ya es bastante confusa como para que aun encima tenga que aprender a utilizar las tildes como los portugueses o las “ç”. La mayoría de los profes no te hablan en gallego/portugués pero hay gente que sí y que también escribe así.

Me siento una inútil al expresarme en gallego por escrito: La estructura de las frases no es igual, no tengo el mismo vocabulario que en castellano…

Cambiando de tema, estar en la residencia es horrible. Es como una especie de cárcel. No, espera. ¿En la cárcel hay calefacción? Entonces no, la cárcel sería mejor.

Queridas monjas: Que sea primavera no significa que ya haga calor.

La mayor parte de los días de comer hay pasta de algún tipo (incluyo sopas) y algo frito de segundo, puede sonar bien pero a la larga se hace muy cansino y me doy a las golosinas, cosa que no hacía desde hace casi cuatro años razón por la que me pongo una vaca. Sigo sin llevarme especialmente bien con alguien. Hablo con la gente y no me llevo mal con nadie pero aun así… ¿Veis como parece que hablo de una cárcel?

De cualquier modo, ya han mandado cartas a los padres para ver si nos quedamos el año que viene y pinta como que el año que viene volveré a estar en esta residencia. Aunque es posible que la próxima vez, ¡tenga una habitación con baño propio!

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