Otro día raro

Acabo de volver de clase. Sí, de clase. Somos los únicos imbéciles que hemos tenido clase hoy según creo.

Volver a la rutina, como he dicho un millón de veces en este blog y todos lo sabéis, es un asco. Sobre todo levantarme y saber que no voy a ver a Gus en tres semanas se hace muy raro. :(

Hoy no hice mucho aparte de venir a Santiago e ir a clase. De camino a Santiago empezó a sonar una música que ni venía de mi móvil, ni de la radio… Pasó varias veces hasta que me decidí a mirar de donde venía. Me fui acercando y cuando bajé la vista, debajo del asiento estaba algo de color naranja chillón sonando, al principio pensé que era un mp3 y luego al cogerlo me di cuenta de que era un móvil.

En seguida supe que era de un amigo de mi padre porque lo había llevado por la mañana a correr (siempre van juntos). Llamé a su mujer (que era la que estaba llamando antes) y le dije que se le había quedado en el coche. Se alegró mucho.

A la entrada de Santiago me dio por cantar (berrear). La ciudad pagó mi cabreo por tener que volver. Comencé con “¡Santiago eees un pueblo, eeees un pueeeeblo!” (a ritmo de Guantanamera) y fue derivando en varias cosas hasta llegar a “¡Santiago nooo es un pueeeblo, es una aldeeeeeaaaa! ¡Santiago es una aldeeeea!”

Nada más llegar me fui a clase… Prehistoria Universal la pasamos prácticamente viendo diapositivas con puntas y dibujos de cerámicas, en Hª Antigua (en estos momentos de Roma) estamos empezando con el imperio y la organización y en Hª Medieval dio un tema que en teoría teníamos que haber dado con el anterior profesor sobre el Renacimiento.

Eso ha sido mi día. Ahora hablaré con Meri del gimnasio en la cena, a ver si empiezo esta semana. Y… Ya.

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