En realidad, no tengo nada en contra de Santiago. Es más, hay ciertos aspectos que me gustan mucho como por ejemplo: La gente.
La gente de aquí no es como la de A Coruña. Considero a Santiago un pueblo, pero creo que aunque la gente de A Coruña tiene ese aire de ser más que el resto de los seres vivientes se comportan más como “pueblerinos” que los que lo son. Piensan que A Coruña es inmensa, como aquel que vive en un valle y no se pregunta si habrá algo después de las montañas (de cualquier forma si lo hay, seguramente sea territorio hostil), cuando en realidad la mayor parte de las cosas están como muchísimo a una horita andando o a nada en bus.
Uno le dice a alguien de la Ciudad Vieja que tiene que ir a los Rosales y lo flipa. ¡Uh! “Cruzar toda la ciudad.”
Me encanta como aún hay gente que cree que pasar los cantones es salir de la ciudad. O los que se creen los bulos sobre los barrios… Algunos piensan que los Rosales es un monte lleno de yonkis, otros que no puedes pasear sólo por Monte Alto y sobrevivir…
¿Es o no es de paletos perdidos?
De ahí viene lo de que siempre estemos atascados. ¡La gente va a todas partes en coche!
Por otro lado, la gente es hiper-cotilla y lo sabe todo de la familia tal porque su padre/madre/tío/abuela era no sé qué. Esa gente (familias) de toda la vida. Las señoras se pasan el día a lo “Mira como va fulano”, “Me dijeron que la nuera de fulana es una pelandrusca”, etc., etc.
Como lo odio… Odio a esos que van de cosmopolitas y en realidad no han salido de esta ciudad en la vida, lo peor es que en vez de cerrar la bocaza para que no se evidencie más hablan de todo y de todos.
Hay gente que ve cierto encanto en todo esto. Alegan que en las ciudades grandes te puedes morir en la acera sin que nadie te mire… ¡Já! Seguro que en Coruña se paran a ayudarte.
La gente que intenta aparentar también me pone mala.
De Santiago no me puedo quejar en ese aspecto, nadie que he conocido se ha comportado como un imbécil que es más de lo que puedo decir de muchos años en mi ciudad. Incluso los que he conocido que no son de Santiago. Alguna broma sobre turcos me ha caído pero ha tenido gracia.
A Coruña tiene cosas buenas. De hecho bastantes, pero no estoy en el humor adecuado para buscarlas. ¿Tal vez en otro post?
El problema que tengo con Santiago es que no me acostumbro a ella. Es inexplicable pero cuando estoy aquí soy incapaz de dormir. (Y no me refiero a que salga por ahí toda la noche.)
Aunque de día me gustan las calles pequeñitas del centro, me gusta mirar la catedral cuando paso por el Obradoiro, me gusta en general el aspecto medieval…
Me gusta la sensación de que la gente no te juzga de la misma manera que en A Coruña.
Lo único que no me gusta la gente que pide en el centro porque son bastante agresivos. Poco menos que te persiguen. No sé si ya lo he comentado en el blog pero incluso hay algunos que se ponen cerca de los cajeros y sé de varios a los que les han intentado quitar la cartera de las manos.
El ambiente en la universidad tampoco me entusiasma. Lo siento, vengo de donde vengo y en A Coruña pocos hablan gallego. Para algunos es una paletada, yo he empezado a pensar que el verdaderos problema de estas personas es que no saben hablarlo y se sienten tan ridículas intentándolo que han decidido dejarlo para otros.
De estar en un sitio así, he pasado a estar en un sitio en el que la mayoría de la gente se dirige a ti en gallego y el mío está un poco oxidado. A ver… Obviamente lo entiendo y puedo hablarlo pero yo digo “¡Qué asco!” no “Qué noxo!”, digo “desnudo” no “espido”, etc.
Sobre todo noto que estoy oxidada en la universidad donde hay mucho prolusista que no sabes si realmente es que tu gallego es tan penoso o es que ellos se lo están inventando. Hay mucho profe que utiliza palabras más “enxebres” pero luego falla en muchas cosas que a mí me enseñaron de gramática. Pero ya no sé que creer ¿Me equivoco yo o ellos?
Supongo que es culpa de las reglas. No hacen más que cambiarlas y yo ahora mismo las desconozco totalmente. Cuando era pequeñita (incluso más que ahora) poníamos signos de interrogación/exclamación al principio y al final y ahora resulta que somos como los ingleses… Iso xa non se fai! Además la ortografía ya es bastante confusa como para que aun encima tenga que aprender a utilizar las tildes como los portugueses o las “ç”. La mayoría de los profes no te hablan en gallego/portugués pero hay gente que sí y que también escribe así.
Me siento una inútil al expresarme en gallego por escrito: La estructura de las frases no es igual, no tengo el mismo vocabulario que en castellano…
Cambiando de tema, estar en la residencia es horrible. Es como una especie de cárcel. No, espera. ¿En la cárcel hay calefacción? Entonces no, la cárcel sería mejor.
Queridas monjas: Que sea primavera no significa que ya haga calor.
La mayor parte de los días de comer hay pasta de algún tipo (incluyo sopas) y algo frito de segundo, puede sonar bien pero a la larga se hace muy cansino y me doy a las golosinas, cosa que no hacía desde hace casi cuatro años razón por la que me pongo una vaca. Sigo sin llevarme especialmente bien con alguien. Hablo con la gente y no me llevo mal con nadie pero aun así… ¿Veis como parece que hablo de una cárcel?
De cualquier modo, ya han mandado cartas a los padres para ver si nos quedamos el año que viene y pinta como que el año que viene volveré a estar en esta residencia. Aunque es posible que la próxima vez, ¡tenga una habitación con baño propio!




Esa opinión sobre nuestra Coruña y sus coruñeses la tenemos muchos más o menos parecida, pero no se puede generalizar.
No todos los coruñeses son iguales, aunque la fama nos la llevamos todos por igual. No por salir de Coruña encontrarás mejores personas, he vivido fuera y he descubierto que la gente no es mejor que la coruñesa. En todas partes hay de todo.
Yo suelo ir andando y en bus a todas partes, considero que mi ciudad es pequeña y no se puede abusar del coche, a todas partes se puede ir andando, a pesar de que alguno de mis conocidos me dice que estoy loco y no puede vivir sin soltar el coche.
Por cierto, una vez que vino un amigo ferrolano a Coruña se me quejó de lo grande de la ciudad, por tener que ir andando desde labañou a los castros.
Lo dicho, esté donde se esté no se debe generalizar.
Ya… No pretendía generalizar. Simplemente estaba de mal humor. Obviamente, hay de todo como en todas partes.