Bio

Nací un ¿frío? 23 de Diciembre de 1989. Creo que hacia el mediodía. Mi padre me contó una vez que a las seis de la mañana mi madre andaba ya dando vueltas inquieta por la habitación. Fue ella quién decidió llamarme Natalia simplemente porque le gustaba y el resto de la familia estaba proponiendo nombres ridículos. Les parecía “divertido”. La cuestión es que no podría haber dado más en el clavo, porque estando casi en Navidad me dio un nombre que significa “día de nacimiento”. No tengo segundo nombre y me alegro porque seguramente acabaría siendo una horterada.

Mido 1’62 m, lo que en el mundo real es ser bajito. Aunque en mi colegio todas eran bajitas (¡algunas mucho más que yo!) así que estaba más o menos en la media. Siempre he ido a un cole bastante pijo (sobretodo de wannabes), pero “o sea, ¡no, por favor!” no se lo digáis a ellos. La verdad es que algo se contagia, pero quiero pensar que sólo he cogido lo “mejor”.

También era un colegio religioso, eso no se me ha pegado (ja, ja) pero no tiene nada que ver con que no sea una buena persona, tengo mi propia ética (halaaaa, ¡relativista!). Tenía un compañero que creía que eso de la ética era una exclusiva de las religiones. Si pudiera hacerlo, lo mandaría a hablar con Nietzsche sobre el tema: En cualquier caso, no creo que haga falta pertenecer a una religión para no actuar como un animal y si a alguien sí se lo parece… Mal va. De todas formas, he aprendido mucho más de lo que creía con las clases de religión y aquel que piense que son absolutamente inútiles, que se meta a alguna asignatura de libre elección relacionada con la Edad Media porque lo va a flipar.

Volviendo a lo anterior, tengo buenos recuerdos de ese colegio, porque es con lo que me quiero quedar. Allí también me han hecho la vida imposible lo que han querido y más…

Al menos me enseñaron a leer (¡Gracias!), lo que me da pie a decir que siguiendo el ejemplo de mi madre me convertí en una buena lectora. De muy pequeña tenía una extraña obsesión con leer “Las aventuras de Sherlock Holmes”, como anécdota cuando fui a comprarlo con mi madre, la de la librería al enterarse que era para mí me intentaba colar en su lugar un rollo de libro sobre un misterio relacionado con pantalones vaqueros… Os juro que quieren que seamos tontos. o.ó ¡Dejad que los niños se acerquen a la literatura! No, ahora en serio, yo solita al leer deduje que tenía algo que ver con ciertas adicciones de mi amigo Sherlock, comprometidas de explicar para un adulto. (“¡Que palo, tío!”) Lo cierto es que “cosas raras” aparte me gustó mucho y en mi opinión es lo que ha marcado que me guste la literatura del siglo XIX. También me gusta (mucho) escribir.

Harry Potter marcó una época nueva para mí, porque –paradojas de la vida…- me introdujo en el cine. Si ese libro no hubiese salido y tantos niños, yo incluida, no lo hubiéramos leído, un productor no habría decidido hacer una o varias pelis. Si no me hubiese dado la fiebre de enterarme de todo en Harrylatino, no me habría fijado en como son los procesos de creación de éstas, ni tampoco apreciado de una forma distinta el resultado final. Con el tiempo he visto más cosas que pelis de niños y Harry Potter, y mi padre ha conseguido que me siente a ver a Katherine Hepburn decirle a Cary Grant que está “muy guapo sin gafas” (La fiera de mi niña - 1938).

Tardé en caer en la música ¿Eh? Cuando Britney Spears estaba de moda, y era una niña muy mona, yo no sabía quién era y eso que mi amigo Juan estaba “loco por ella”, no son mis palabras… Por supuesto, sucumbí anteriormente a las Spice Girls. ¡Cómo de grande debió ser aquello si hasta yo me enteré! (con 6 o 7 años). Por cierto, ¿Cómo triunfó una canción tan horrible como “Wannabe”? ¡Ni si quiera cantaban bien! (Bueno, alguna sí) Hmmn… Me gusta el pop. Demasiado, según dicen. También me gustan otros estilos, pero si somos estrictos, eso es lo que más escucho.

Muy recientemente me he enganchado a las series de televisión, sobre todo las que nos traen de Estados Unidos. No es que aquí se haga mal, pero es que a veces el humor deja mucho que desear… Y el drama es demasiado exagerado.

No me gusta el deporte, camino y hago un poquito más… Pero que yo sepa no hay una prueba en las Olimpiadas de eso. Siempre he sido un desastre en él: Me hago daño o soy un lastre para el equipo o… Se me daban bien las cosas que implicaban correr –no, si metes un balón no cuenta- aunque tengo asma. Cuando era pequeña me costaba un montón y siempre era la última en las carreras pero más tarde le llegué a ganar a los más rápidos, ni yo misma tengo una explicación para eso. ¿Afán de superación?

A mí edad hasta me parece mal decir que “me gusta viajar”, suena un poco raro sobre porque soy muy joven. He tenido la oportunidad de viajar más que otras personas de mi edad gracias a mis padres y estoy segura de que he visto más museos que la mayoría, está claro porqué estoy estudiando Historia en la universidad… (je, je) Mi padre dice que nunca me ha tratado de influir a la hora de elegir una carrera y es verdad, a mucha gente le hubiese gustado que yo siguiese sus pasos pero nunca me ha dirigido por ese camino, sin embargo, es posible que de forma inconsciente me llevara a otro (que le gusta tanto como a mí).

Tengo una memoria particular. Recuerda cosas buenas y también malas pero siempre son cosas curiosas. Eso tiene ventajas: A veces sorprendo a alguien rememorándole algo agradable que ya no tenía en mente… Y desventajas como que puedo ser muy rencorosa. Pero de todas formas tiene que ser algo “muy gordo” para que se me quede ahí cruzado. No soy nada agresiva, todo lo contrario. A la vez que parezco tranquila, soy muy nerviosa (“muy de mi padre”). Siempre he sido muy educada, cuando alguien me molesta sé pararle los pies sin perder los papeles. También soy muy tímida, las personas que no me conocen bien a veces piensan que soy distante o borde y no es el caso. “Cabezota” es una palabra que sale a menudo cuando mi madre habla de mí, yo lo cambio por “decidida” que queda mejor. (Ja, ja)

Lloro mucho, pero no diré que “soy una llorona” porque suena a que “sólo lloro y no hago nada por arreglar las cosas”. Siempre te repiten lo de “llorar no arregla nada”. Es verdad, pero a mí me hace sentir mejor para luego poder arreglar las cosas y pensar con más claridad. Por alguna razón no me gusta la gente derrotista… Sé que no debería decirlo yo pero se me da genial escuchar a la gente. Me gusta hablar las cosas.

¿Cómo acabé con un blog? De casualidad, porque una “ciberamiga” (de la que hace mucho que no sé nada) tenía uno. Siempre tuve acceso a un ordenador. Cuando era muy pequeña mis padres tenían uno de esos que sólo se veían en blanco y negro y yo ya lo utilizaba para pintar con el paint y con un juego en un floppy con el que varias veces dejé colgado el ordenador. Luego compramos uno con el Windows 95 que era como muy guay, me apuntaron varios años a clases de informática en el cole, aunque tengo que decir que salvo un año de photoshop, no fue muy productivo porque nos enseñaban a hacer cosas que cualquiera puede aprender en su casa, trasteando con el Word. Nunca me planteé la informática como nada más que una afición.

Hablando de clases extraescolares. (Uhg) Acabo de recordar los tiempos de danza o patinaje. La mujer que nos daba clase que había sido una profesional en tiempos, se lo tomaba muy en serio y era excesivamente exigente con niñas de 6 años. Como si estuviera buscando otra futura profesional. A mí me daba exactamente igual. Aparte fui a natación. Lo pasaba realmente mal y se me daba de pena. Jamás aprendí a nadar. Lo he dicho ya… Soy penosa en los deportes. Lo dejé de intentar antes de los doce años.

Los peores momentos de mi vida, se dieron uno en 3º de E.S.O., porque por el ambiente que se creó en el aula se convirtió en una auténtica tortura ir a clase. No estoy contenta con la actuación de los docentes aquel año porque, aunque les tenga bastante cariño, la mayoría miraban para otro lado o incluso favorecían a los que creaban aquella situación. Sobre todo la dirección del centro que se dedicó a negar que había un problema y poco más que llamaba locos a la niña que lo tenía (una persona a la que sigo apreciando, a la que le fue muy bien al cambiarse de colegio, y por la que me alegro aunque nos hayamos distanciado) y a sus padres.

Deberían ser más duros con la gente que va a las aulas a molestar a los demás. Porque perjudican a los que realmente van a aprender.

El segundo año de más presión, fue el de segundo de bachillerato, porque se le añadió que ya empezó con el infarto de mi padre. Aunque tuvo suerte y no fue tan grave como podría haberlo sido, nunca he perdido a nadie y aun no conocía lo que es tener miedo de perderlo.

Podría contar mucho más pero… El texto ya es lo bastante extenso como para que os hayáis hecho una idea. Si se me ocurre algo volveré a revisarlo. ;)

2 Comments so far

  1. Zendir Octubre 4th, 2007 9:25 am

    ¡Muy interesante! Por alguna extraña razón las tres primeras frases me suenan y el resto no lo había leido… Me gusta cómo te defines, ese nivel de detalle y esa “distancia” con la que eres capaz de verte. Yo creo que ni sería tan objetivo ni tan detallista, no me sé definir a mí mismo… :S

    Me alegro de conocerte :)

  2. gux Octubre 8th, 2007 8:41 pm

    He aprendido unas poquitas cosas leyendo este texto… Realmente interesante :). Yo tampoco sería ni tan detallista ni tan objetivo.